La CGT volvió a la ofensiva frente a la reforma laboral y acelera contactos con el oficialismo, gobernadores y legisladores. Aunque el objetivo máximo sigue siendo frenar la iniciativa, la central obrera se concentra en eliminar los artículos más conflictivos.

La estrategia combina gestiones reservadas con Santiago Caputo y otros funcionarios del área laboral, reuniones con gobernadores y legisladores, y un discurso público de confrontación que incluye advertencias de paro general. Adicionalmente, la CGT ya cuenta con un proyecto alternativo: un régimen especial para menores de 30 años, destinado a flexibilizar la contratación y fomentar empleo.

Entre los puntos más cuestionados de la reforma están las restricciones al cobro de cuotas sindicales, los límites al derecho a huelga y la primacía de los convenios por empresa sobre los de actividad. También se cuestiona que se excluya el aguinaldo y otros rubros del cálculo indemnizatorio y se limite el reclamo por falta de registración laboral. La central advierte que judicializará la norma si se aprueba tal como está.

Mientras la CGT mueve sus fichas, el oficialismo intensifica su campaña para asegurar los votos: el ministro del Interior, Diego Santilli, inició una gira por las provincias para consolidar apoyos y coordinar con gobernadores que ya respaldaron el Presupuesto 2026. Este cruce de agendas anticipa un enero y febrero de negociaciones intensas y de construcción política silenciosa, con la reforma laboral como centro de la disputa.

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