El mercado laboral argentino se prepara para 2026 en un contexto de transformaciones profundas. Cambios en los modelos de liderazgo, estructuras organizacionales más planas, mayor presencia del trabajo por cuenta propia y la irrupción de tecnologías como la inteligencia artificial .
Entre las principales transformaciones, se destaca la revisión de los modelos de liderazgo y la adopción de estructuras más planas. Los trabajadores, especialmente los más jóvenes, muestran menor interés en asumir jerarquías tradicionales, mientras las empresas buscan desburocratizar procesos y otorgar mayor autonomía a los equipos. Paralelamente, crece la importancia del salario emocional, que incluye beneficios no monetarios, flexibilidad y oportunidades de desarrollo como estrategia para retener talento en un contexto económico desafiante.
El empleo formal registrado continúa estancado, mientras el trabajo como cuenta propia y en la informalidad sigue en aumento. Los especialistas coinciden en que el crecimiento de la ocupación se concentra en sectores más flexibles y competitivos, como el campo, la energía y la minería, mientras algunas manufacturas orientadas al mercado interno podrían perder puestos. Aun así, un contexto de estabilidad económica y aumento de la producción podría impulsar una leve recuperación del empleo asalariado privado registrado.
Otro factor clave es la incorporación de inteligencia artificial, que genera nuevas demandas de habilidades y abre una brecha entre quienes acceden a capacitación tecnológica y quienes no. Aunque todavía incipiente en Argentina, la IA promete transformar puestos de trabajo sin necesariamente eliminar empleos, priorizando la capacidad de generar valor dentro de las organizaciones. La combinación de tecnología, desarrollo de talento y adaptación organizacional será un eje central para el futuro del trabajo.
Los economistas coinciden en que las señales a seguir durante 2026 estarán vinculadas a la evolución de la economía y la aplicación de políticas regulatorias, como la modernización laboral. Según Randstad, el diferencial competitivo ya no estará solo en atraer talento, sino en cómo las organizaciones logren gestionarlo, desarrollarlo y acompañarlo. Así, el mercado laboral argentino enfrenta un año de desafíos y oportunidades, donde el cambio estructural y la innovación definirán la relación entre empresas, trabajadores y productividad.







