Así lo reflejan los datos del INDEC, que exponen un panorama laboral complejo, marcado por fuertes desigualdades entre el empleo formal e informal y por una persistente brecha de ingresos que impacta en las condiciones de vida de los trabajadores.

Mientras aumenta el empleo informal en la Argentina, se amplía la brecha salarial entre quienes trabajan en la economía registrada y quienes lo hacen sin aportes. Las estadísticas oficiales muestran que los ingresos de los trabajadores informales representan poco más de la mitad de los salarios percibidos por los empleados en blanco, en un contexto de creciente precarización laboral.

Los datos del INDEC indican que los ocupados no registrados, tanto asalariados como cuentapropistas, perciben ingresos sensiblemente más bajos que sus pares formales. En el tercer trimestre del año, los trabajadores informales cobraron en promedio $535.802 mensuales, mientras que los registrados alcanzaron ingresos cercanos a $1.247.462. Además, el 43,3% de los ocupados se desempeña sin descuentos ni aportes jubilatorios, el nivel más alto de la serie elaborada por el organismo estadístico.

El fenómeno se profundiza si se observa la composición del empleo reciente: una amplia mayoría de los nuevos puestos generados corresponde al sector informal. En ese marco, más de la mitad de los trabajadores no registrados gana menos de $422.837 por mes, en actividades de menor calificación, subocupación o trabajos temporales. Incluso entre los registrados, una proporción significativa percibe ingresos por debajo del millón de pesos, mientras que los niveles más altos de informalidad se concentran en sectores como el agro, la construcción y el servicio doméstico.

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