El Instituto Nacional de la Yerba Mate dejó de tener la facultad para definir los valores que reciben los productores por su cosecha. A partir de ahora, el organismo ya no podrá intervenir en la fijación de precios, por lo que ese monto quedará sujeto a acuerdos entre las partes y a las condiciones del mercado.

El Gobierno decidió retirarle al Instituto Nacional de la Yerba Mate la potestad de fijar el precio que reciben los productores por la materia prima. La medida se formalizó mediante un nuevo decreto que modifica la normativa vigente desde 2002 y que deja sin efecto cualquier facultad del organismo para intervenir en la determinación de valores dentro del sector.

La nueva regulación apunta a limitar al Instituto a tareas vinculadas con la promoción y el control de calidad, evitando que pueda influir en el funcionamiento del mercado. Según lo informado por la Secretaría de Agricultura, se busca garantizar un esquema competitivo que no genere distorsiones en los precios ni restricciones a la iniciativa privada, y que permita que la oferta y la demanda definan las condiciones comerciales. Además, se instruyó al organismo a adaptar toda su normativa interna a estos lineamientos en un plazo de 30 días.

El decreto también retoma los objetivos fundacionales del Instituto, orientados al desarrollo integral de la cadena yerbatera, y plantea que esta actualización normativa procura modernizar su funcionamiento. El Gobierno sostiene que estos cambios permitirán una administración más eficiente y acorde a las necesidades actuales del sector y de los ciudadanos.

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