La Cámara de Diputados otorgó media sanción a un proyecto que propone atrasar una hora el reloj oficial para alinear el país con su horario solar natural, ahorrar energía y optimizar las actividades diarias. Si avanza en el Senado, la medida podría regirse por un esquema estacional a partir de 2026.
La discusión sobre el huso horario en Argentina volvió al centro de la agenda política tras la media sanción obtenida en la Cámara de Diputados para retrasar el reloj una hora y regresar al GMT-4, un huso que el país empleó durante gran parte del siglo XX. Actualmente, Argentina utiliza el GMT-3, instaurado en 1969, aunque no coincide con el huso geográfico que le corresponde.
El proyecto, impulsado por el diputado Julio Cobos, fue aprobado con 151 votos a favor, 66 en contra y 8 abstenciones, y ahora deberá ser tratado por el Senado para convertirse en ley. El objetivo central es reducir el consumo eléctrico generado por un uso excesivo de iluminación artificial, especialmente durante el invierno al coincidir mal la luz del día con la hora oficial.
Si el Senado lo aprueba, el cambio se implementaría con un sistema estacional: a partir del 1 de abril de 2026 se retrasarían los relojes una hora para pasarse al GMT-4, y en septiembre se volvería al GMT-3. Esta alternancia busca combinar los beneficios de un horario más alineado con la luz natural durante los meses más fríos con la comodidad operativa del GMT-3 en verano.
Según los fundamentos del proyecto, el cambio favorecería no solo el ahorro de energía, sino también la mejora del rendimiento escolar y la salud de las personas, al acercar el horario oficial al ciclo solar real. Especialistas en medicina del sueño señalan que el desfase actual impacta negativamente en el descanso y en la productividad.







