Cristian Graf señaló que atraviesan un momento muy difícil tanto por el impacto emocional de haber encontrado los restos como por la presión constante del seguimiento mediático. Destacó que esta combinación de circunstancias genera una gran tensión y angustia.
Cristian Graf, principal sospechoso del crimen de Diego Fernández Lima, expresó su preocupación por la situación tras el hallazgo de los restos del joven en una vivienda lindera a la suya en el barrio porteño de Coghlan. Señaló que tanto él como su familia se sienten señalados por los vecinos y afectados por la cobertura mediática del caso, lo que ha generado un gran malestar y tensión en su entorno.
El hombre negó tener relación alguna con la víctima, asegurando que nunca mantuvo contacto con Diego ni con su familia y que no recuerda la última vez que lo vio. Respecto al lugar donde aparecieron los restos, Graf explicó que el cuerpo se encontró bajo la ligustrina mientras se realizaban trabajos en la medianera y rechazó todas las acusaciones que lo vinculan con la manipulación del terreno o con el crimen. También descartó la participación de su padre y negó haber tenido una moto, un punto que se había usado como evidencia en su contra.
Graf manifestó su impotencia ante la situación y su deseo de poder brindar una respuesta a la familia de la víctima. Por su parte, su esposa, Analía, salió en su defensa, asegurando que su esposo es una persona buena y que ni él ni su padre serían capaces de cometer un crimen. Los abogados del sospechoso, por último, reafirmaron su confianza en la Justicia, mientras la familia permanecía muy conmocionada por los hechos.







