En un contexto marcado por una fuerte brecha cambiaria, la empresa HLB Pharma logró acceder a dólares al tipo de cambio oficial, que resultaban un 104 % más baratos que el dólar blue, lo que generó suspicacias.

El grupo HLB Pharma–Ramallo utilizó una maniobra financiera para declarar la compra de maquinaria farmacéutica por 4,5 millones de dólares y pagarla al tipo de cambio oficial, aprovechando la diferencia con el dólar paralelo. Esta operación le permitió canalizar fondos para construir un laboratorio en Ciudad del Este, Paraguay, sin que los equipos ingresaran efectivamente a la Argentina. El mecanismo se amparaba en el Sistema Integral de Monitoreo de Importaciones (SIMI), mediante el cual la empresa solicitaba divisas oficiales, que luego eran giradas a un intermediario en Panamá para la adquisición de maquinaria china.

La operación quedó registrada en un expediente judicial por contrabando y sobrefacturación, a cargo del juez penal económico Pablo Yadarola. La Dirección General de Aduanas denunció que las facturas presentaban sobreprecios de hasta un 80 %, permitiendo que la empresa obtuviera un margen significativo al comprar dólares oficiales y redirigirlos al exterior. Paralelamente, la Procunar recibió una denuncia anónima que señala posibles vínculos con el narcotráfico en instalaciones bonaerenses del grupo, investigación que sigue el juez federal Ernesto Kreplak.

Otro aspecto clave del caso es el apoyo que el proyecto recibió en Paraguay, donde el expresidente Horacio Cartés, sancionado por Estados Unidos por corrupción, facilitó beneficios fiscales y aprobaciones rápidas para la instalación de la planta en la Triple Frontera. Esto generó interrogantes sobre cuántas otras operaciones similares fueron trianguladas con este método y si parte del dinero desviado se usó en la elaboración de drogas adulteradas, como el fentanilo, que provocó decenas de muertes.

La investigación también reveló una sobrefacturación masiva detectada en marzo de 2023, cuando la Aduana allanó establecimientos de la firma. Se comprobó que cinco máquinas traídas desde China fueron registradas por un valor casi nueve veces superior al real. Esta diferencia de 4,5 millones de dólares fue girada a una cuenta panameña, lo que podría exponer a la empresa a sanciones económicas de hasta 22,6 millones de dólares. La triangulación a través de una firma ficticia en Panamá evidencia una estrategia para inflar los costos y facilitar la salida de divisas del país, en medio de un sistema de control que mostró serias fallas.

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