El muro perimetral para la cárcel de El Infierno, donde serán alojados narcos y sicarios, es parte de un plan de seguridad que busca controlar la entrada y salida de estos criminales peligrosos.

El Gobierno de Santa Fe avanza con un ambicioso plan de obra pública penitenciaria que busca reducir la violencia y liberar a las comisarías de presos, con la construcción de la Unidad Penitenciaria N°8, conocida como “El Infierno”. Esta será la primera cárcel de alta seguridad para internos de alto perfil, como narcos y sicarios, en Piñero, y se destaca por ser única en Sudamérica. Próximamente se abrirán las ofertas económicas para ejecutar el muro perimetral y otras obras complementarias, con un presupuesto oficial superior a los 34 mil millones de pesos y un plazo estimado de construcción de 420 días.

El proyecto incluye la edificación de un doble muro perimetral, torres de vigilancia, y varios edificios administrativos. La cárcel estará ubicada en un terreno de más de cinco hectáreas, cerca de otras unidades penitenciarias. El acto de licitación está programado para principios de julio en Rosario, con la participación de autoridades provinciales. La obra comenzó en marzo y se espera que el centro esté en funcionamiento el próximo año, con capacidad para albergar a más de mil presos de alta peligrosidad.

Este nuevo centro forma parte de una política más amplia de ampliación y mejora de las plazas carcelarias en la provincia, que incluye otras unidades en Rosario y Piñero. El objetivo principal es trasladar a los detenidos que actualmente están en comisarías, para brindarles condiciones más seguras y adecuadas, además de liberar a la policía para que se concentre en la prevención y la investigación. Esto ya se ha empezado a implementar con traslados recientes hacia una subunidad penitenciaria de Piñero.

La cárcel tendrá cuatro módulos con 288 celdas por módulo, sumando un total de 1.152 plazas, con instalaciones diseñadas para separar a los internos en grupos pequeños y según sus características de seguridad. Contará con sistemas modernos de vigilancia, atención médica interna, una sala de conferencias y un helipuerto. La construcción está prevista para concluir en septiembre de 2026, consolidando una infraestructura pensada para mejorar la gestión penitenciaria y la seguridad en la región.

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