Minerales como cobre, litio y manganeso son indispensables para las energías renovables, la movilidad eléctrica y las redes inteligentes.
Para alcanzar los objetivos climáticos del Acuerdo de París y limitar el calentamiento global a 1.5 °C, el mundo deberá multiplicar su capacidad de energías limpias y descarbonizar el transporte. Esta transformación no será posible sin una significativa expansión en la producción de minerales como el litio, el cobre, el manganeso y el zinc, todos necesarios para baterías, paneles solares, turbinas eólicas y almacenamiento energético.
Según el Banco Interamericano de Desarrollo, la demanda de litio crecerá más de un 1.100% hacia 2050 y la del cobre más de un 120%, solo en escenarios con ambición climática moderada. Las flotas de vehículos eléctricos, el almacenamiento estacionario y las redes inteligentes requieren estos recursos en volúmenes sin precedentes.
En este contexto, la minería no es el problema: es parte de la solución, siempre que se practique bajo estándares sustentables y con licencia social para operar.







